Técnicas de reproducción asistida

Hay diferentes técnicas de reproducción asistida, el grado de efectividad depende de los siguientes factores:

1.Técnica utilizada

2.Edad de la mujer (a mayor edad, menor índice de éxito): Algunos estudios recomiendan un límite de edad para este tipo de tratamientos, alrededor de los 43 años para el caso de la inseminación artificial y 45 para el de la FIV, ya que no sólo se reducen significativamente las posibilidades de lograr el embarazo, sino que también aumenta el riesgo de que se produzca un aborto.
En el caso del FIV/ICSI la tasa de éxito pasa de un 40% en mujeres de 35 años, a un 10-13% en mujeres que superan los 40.

3.El nº de ciclos a los que se ha sometido (más ciclos mayor probabilidad)

4.El tipo de infertilidad: primaria o secundaria

TÉCNICAS:

Inseminación artificial
La técnica de inseminación artificial se realiza mediante la implantación de los espermatozoides en el útero, las trompas o la vagina en el momento de la ovulación de la mujer, previamente sometida a un tratamiento de estimulación ovárica permite que la fecundación se realice de forma natural. Se pueden realizar hasta cuatro ciclos con esta técnica. El embarazo se logra en torno al 60%  de los casos (15% por ciclo), dándose un 15% de abortos naturales y un 15-20% de embarazos múltiples.

FIV e ICSI

Tanto la fecundación in vitro (FIV) como la técnica de inyección intracitoplasmática (ICSI) -esta última se realiza cuando los espermatozoides presentan problemas de movilidad- se basan en la fertilización de los óvulos previamente extraídos a la mujer en una placa de laboratorio para luego transferir parte de los embriones obtenidos al útero de la.

La tasa de éxito con esta técnica se sitúa en torno al 50%. Un 20% de los embarazos acaban en un aborto natural y el riesgo de embarazo ectópico se sitúa entre el 2 y el 5%.

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que los embriones sobrantes se congelan ante la posibilidad de que la pareja pueda desear un nuevo embarazo. En ese caso, la efectividad supera ligeramente el 40%, sin que se produzca un incremento del riesgo de aborto.